viernes, 1 de febrero de 2008

Concurso de cuentos de la revista Sinergia-

Me llegó una gacetilla sobre una muy interesante propuesta que lanza Sergio Gaut vel Hartman desde su e-revista "Sinergia".Todos los que amamos la literatura de Ciencia Ficción y nos atrae sobremanera lo que Sergio denomina con gran criterio "narrativa conjetural" y tuvimos la fantasía de convertirnos en escritores del género,tenemos la oportunidad de intentar llevar a cabo nuestro sueño.Si tenés algo escrito o en tu cabeza anda rondando esa idea que te parece genial y todavía no te animaste a plasmarla en un relato,ya no tenés excusas,animáte y a lo mejor....

Si ya sos un escritor echo y derecho ,participá también.

A leer las bases del concurso y que gane el mejor.

I Concurso Sinergia - Realidades Alteradas

1) Pueden participar en este concurso escritores de todo el mundo.
2) Los cuentos deberán estar escritos en castellano y tener 1.000 palabras o 7.000 caracteres con espacios como mínimo y 3.000 palabras o 20.000 caracteres con espacios como máximo. Esta regla no admite excepciones.
3) El tema del concurso serán las “realidades alteradas”. Cada participante elegirá qué tipo de alteración experimenta la realidad y en qué clase de espacio o tiempo conjetural decide jugar la trama.
4) Los cuentos de vampiros, hombres lobos, dragones, princesas vírgenes y héroes anabolizados serán descalificados inmediatamente. El propósito de este concurso es promover la narrativa conjetural y proponer una alternativa a la literatura fantástica dominante.
5) El jurado seré yo (Sergio Gaut vel Hartman), entre otras cosas porque no deseo impedir la participación en el concurso de un cierto número de amigos escritores.
6) Los ganadores serán tres, aunque me reservo el derecho de subir la cifra a cuatro o hasta cinco. El propósito es que no queden buenos cuentos sin premio. Cada uno de los ganadores recibirá un paquete de libros y los cuentos serán publicados en Sinergia. En segunda instancia, existe la posibilidad de que los cuentos ganadores sean publicados en una antología, recibiendo por ello una pequeña suma monetaria. Esto depende, claro, de que el libro se haga.
7) Los cuentos deben ser enviados a la dirección de “Colaboraciones” que figura en “Comunicación” en la página de Sinergia (colaboraciones@nuevasinergia.com.ar).
8) El concurso queda abierto a partir de este momento y se cerrará el 29 de febrero de 2008. El ganador se conocerá el 30 de abril de 2008. No se aceptarán cuentos con seudónimo y mantendré correspondencia con todos aquellos que quieran preguntar o comentar algo.

Saludos.
Sergio Gaut vel Hartman
http://www.nuevasinergia.com.ar/
http://cuentosgvh.blogspot.com/

Nothing else matters-Metallica

Nada más importa

Tan cerca.No importa cuan lejos
(no podría ser mucho más), del corazón.
Por siempre confiando en quienes somos
y nada mas importa.
Nunca me abrí de esta manera,
la vida es nuestra, la vivimos a nuestra manera.
Todas esas palabras que simplemente no dije.
Y nada mas importa
Confianza busco y la encuentro en ti,
todos los días algo nuevo para nosotros.
Mente abierta para una mirada diferente.
Y nada mas importa.
Nunca me importó lo que ellos hacen.
Nunca me importó lo que ellos saben;
pero lo sé.
Tan cerca ,no importa cuan lejos,
(no podría ser mucho mas), del corazón.
Por siempre confiando en quienes somos.
Y nada mas importa.
Nunca me importó

lo que ellos hacen.
Nunca me importó lo que ellos saben;
pero lo sé.
Nuca me abrí de esta manera,
la vida es nuestra, la vivimos a nuestra manera.
Todas esas palabras que simplemente no dije.
Y nada mas importa.
Confianza busco y la encuentro en ti,
todos los días algo nuevo para nosotros.
Mente abierta para una mirada diferente.
Y nada mas importa.
Nunca me importó lo que ellos dicen.
Nunca me importaron los juegos que juegan.
Nunca me importo lo que ellos hacen,
nunca me importo lo que ellos saben.
Y lo sé.
Tan cerca. No importa cuan lejos,
(no podría ser mucho más) del corazón.
Por siempre confiando.



lunes, 28 de enero de 2008

Vacunate contra los virus antes de usar la computadora.

Norton,Kaspersky,BitDefender,Nod32,McAfee,Panda,AVG (el que uso yo),Zone Alarm y cientos de otros antivirus que prometen una protección total.¿Cuantos de estos probaste hasta que por fín te decidiste por uno y creías que con él protegiendote ya no te infectarías?.

Lamento decirte que ninguno de ellos es seguro.Te digo más:son totalmente vulnerables.

Por suerte,después de una serie de investigaciones y de probar varios sistemas de prevención,logré llegar a buen puerto y dí con un método casi infalible (99,9 %)para evitar infecciones,y como no soy egoista,quiero compartirlo con vos.Sí vos,el que está leyendo en este momento,aunque no te conozca personalmente.Siempre fuí de la idea de que aquel que tuviera un grado de sabiduría superior al promedio en cualquier tema que fuera,demostraría su grandeza y hombría de bien,compartiendo sus descubrimientos con la gente común y corriente.Andá a buscar papel y lápiz,o mejor,si tenés impresora,copiá e imprimí.He aquí el fruto de mis investigaciones:

Elementos necesarios:

Barbijos.................Uno-Más uno de repuesto por si se rompe. Guantes de látex.......Dos pares. Antibióticos.............Por si lo anterior falla.

Instrucciones:

Colocarse el barbijo y los guantes de látex(un solo par,bobo)antes de sentarse ante el teclado y actuar de la forma habitual ante la PC (ordenador,por si entra algún español).Estar atento si se sienten dolores de cabeza,násueas y sobre todo dolor de estómago y una urgente necesidad de ir al baño.

¡Ojo que esto no es en broma!Transcribo la noticia aparecida en el diario "El País " de España:

103 personas se infectan por utilizar un mismo ordenador

E. DE B. - Madrid - 15/01/2008

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No era la comida. Unas manos sucias y un teclado de ordenador en una sala común eran la explicación de un brote de 103 casos de gastroenteritis producido en una escuela de Washington. Investigadores del Centro para el Control de Enfermedades (CDC en inglés) de Atlanta han solucionado así el enigma de por qué 79 estudiantes y 24 miembros del personal del centro tenían la misma enfermed

La infección estaba causada por un norovirus, un patógeno común que puede sobrevivir varios días sobre una superficie seca. Después de analizar las cocinas y peinar el centro, los investigadores descubrieron que un teclado y un ratón tenían restos de este tipo de virus. A partir de ahí, reconstruir el brote fue fácil: un estudiante enfermo fue la vía de entrada del microorganismo en el centro. Una vez en el teclado, todo el que se sentó en él se infectó. Luego, al llevarse las manos a la boca, la cadena se desató.

No me agradezcan,no hice más que seguir las enseñanzas que me inculcaron mis padres desde que era muy pequeño.

domingo, 27 de enero de 2008

Corre,corre,corre,dijo el pájaro-Sonya Dormán.

Corre, corre, corre, dijo el pájaro; la naturaleza humana no puede soportar demasiada realidad.

T. S. eliot

Dominando el grito entre sus apretados dientes, echó a correr, pese a las voces que a su espalda la llamaban desde cada grieta y cada resplandeciente fachada. Los rostros en las rotas ventanas se convirtieron en una procesión de risas mientras corría, dominando aún el grito entre sus dientes, decidida a no dejarlo escapar. Le dolían los talones de golpear la calzada de cemento, saltando por encima de las fisuras y grietas de lo que había sido la más concurrida carretera de la región.

—Oh, no, no —sollozó mientras corría.

Las hierbas espinosas se agarraban a sus tobillos; forcejeó para liberarse con dedos frenéticos y echó a correr de nuevo.

Se presentaban oportunidades a los lados de la carretera, entradas de madrigueras, abrigos subterráneos. En una ocasión algo apareció planeando y aterrizó cerca de ella, haciéndole señas, pero ella apretó los dientes sobre el grito a punto de escaparse y miró fijamente hacia delante, siguiendo la línea del cuarteado firme, con sus paseos cubiertos de maleza a cada lado. Tenía que proseguir por aquel camino, si no quería perderse definitivamente.

—Aquí, pollita, aquí, pollita —llamó una mujer vieja, haciéndole señas, sonriendo, ofreciéndole un escondite, quizás al precio de su vida, porque era aún joven y por lo tanto suculenta.

—No, no, no—jadeó mientras corría.

Porque sólo tenía treinta años, y era única, y ser comida era algo aceptable, porque la gente debe existir, pero morir era terrible. Lisa y llanamente, no deseaba morir. No ahora, mientras corría para salvar su vida, ni tampoco después, cuando llegara el momento inevitable; pero se sentía inmediatamente preocupada por el ahora, luego ya se ocuparía del mañana. Sin embargo, mientras corría empezó a temblar también por el después, como si el ahora no fuera lo suficientemente terrible.

«Piensa en ello», se decía a sí misma mientras aspiraba grandes bocanadas de aire, saltando por encima de una grieta allí donde una derivación hacia el sur partía la carretera. «Piensa en ello», insistió, casi sin aliento pero incapaz de controlar su mente, que galopaba más aprisa que sus debilitadas piernas.

«No tengo más que treinta años; soy única, no hay nadie en este mundo, en este universo, que sea yo, con mis recuerdos»:

Instantánea 1

Había nevado. Ella estaba de pie sobre el derrumbado umbral, envuelta a causa del invierno en sus polainas de piel, y esperaba a Marn. Iban a cazar algún animal para la olla. Veía las cosas en negativo, debido a la luz lunar: los árboles blancos, negras las bolsas de nieve. Una pluma pareció respirar cerca de ella.

—Eh, vamos, ven —dijo Marn, sujetándola por el hombro; y derivaron como dos oscuros copos de nieve sobre la polvorienta hierba, hacia los bosques—. Lo ahumaremos —dijo Marn confiadamente, y a ella la boca se le hizo agua.

El ahumadero era cálido y oscuro, una matriz donde se llevaban las cosas buenas para su distribución. Era buena suerte ser la mujer del jefe. Sus hijos tenían menos frío y hambre. Pese a todo no podía evitar una sensación de pesadez, en algún lugar, cuando, oía los llantos de los otros niños. Mam decía que era debido a que era joven.

Sus pieles tenían rayas laterales como las de un tigre. Era hija de un jefe, y esposa de un jefe. Era alta, educada, privilegiada, y tendida bajo las pieles del dormitorio ardía y se derretía como grasa en el fuego de Marn.

—Vamos, ven, descansa un poco —la llamó una chica joven.

Pero ella aceleró su marcha, porque los dientes de la muchacha destellaban como cuchillos; y mientras seguía avanzando sollozaba y se decía a sí misma (reservando su aliento para la carrera): «No, no puedo morir, aún no estoy preparada. Oh, no, no». Y era el mismo sonido que había emitido aquel invierno cuando:

Instantánea 2

Los huertos no habían dado frutos, y los ciervos se morían de hambre. Todos los animales se retiraron allá detrás, a las montañas, excepto aquellos que fueron muertos allí donde el agua corría aún al aire libre. A la llegada del solsticio ya no había agua al aire libre. Los peces dormían en el fondo del lago. Los eperlanos no ascendían hacía los fríos y azules agujeros abiertos por los pescadores. El cuero crujía y se cuarteaba sobre sus pieles, la chimenea del ahumadero dejó de respirar, la mayoría de los fuegos permanecían silenciosos.

Durante esa hambre había nacido su tercer hijo, con un pie defectuoso. Alzándolo en el aire, Marn dijo:

—No es bueno.

Y le partió el cuello.

—Oh, no —gritó ella, sujetándose el hinchado abdomen con ambas manos y sintiendo la sangre chorrear por sus muslos—. No, no —le gritó al jefe, su hombre.

«¿Nueve meses en la caliente oscuridad, aguardando, sólo para llegar a esto? ¿Vamos a llegar todos a esto?»

Marn tendió el bebé muerto a la mujer vieja, que se lo llevó fuera del ahumadero. Ella permaneció tendida, bañada en su sangre y sus lágrimas, llorando por la chisporroteante grasa que echarían sobre su bebé. Luego sus ojos se secaron, y los del bebé, en el humo del fuego, se secaron también, y tuvo la sensación de que aquello era más de lo que podía exigírsele a cualquier mujer.

Allí donde el roto cemento formaba una bifurcación, un lado dirigiéndose al sur y el otro al oeste, hubiera querido hacer una pausa, determinar cuál era su ventaja, pero en la embocadura de la bifurcación aparecieron dos jóvenes armados con cuchillos.

Deseaba más que nada en el mundo poder detenerse y descansar. No se le ofrecía ninguna alternativa: o bien seguía corriendo y corriendo, o bien se detenía y era muerta. No podía impedir que su mente sopesara ambas posibilidades, aunque sabía que no existía ninguna elección posible.

—Recupera el aliento —le dijeron los jóvenes, riendo, y ella eligió sin pensarlo el camino del oeste.

Uno de ellos lanzó su cuchillo al azar, que le abrió una herida en el hombro. Ignorando la pálida sangre que manaba por ella, siguió adelante. «No puedo morir ahora —pensó—. Nunca moriré. Soy la única yo en este mundo.» Sabía que había demasiado en ella para ; perderlo, mucho que no podía pertenecer a nadie más, que era demasiado precioso e irremplazable. ¿Por qué no podían comprender lo importante que era para ella el sobrevivir? Ella contenía:

Instantánea 3

Tras el duro invierno el mundo de hierro se abrió y brotaron las flores. Era tan sorprendente... Pasó junto al lugar donde el último hueso de Marn estaba enterrado (sólo un jefe podía hacer que su cráneo fuera enterrado, intacto, las mandíbulas aún articuladas como si estuviera hablando a la comunidad) y bajó a la orilla del río, donde se estaban bañando los niños. Su Neely había crecido mucho esa primavera. Pese a la carestía de comida durante todo el invierno, se había fortalecido. Al menos las gachas-de-papá habían ayudado a alimentarlo, dándole aquella fuerza primaveral.

—Ah, la primavera... —dijo una cansada voz.

Era Tichy, bajo el sauce. Hubiera podido ser el nuevo jefe, pero era demasiado indolente, y seguramente acabaría destinado al ahumadero si no iba con cuidado. Pero algunos miembros de la comunidad habían descubierto que era más rápido y más vivaz de lo que parecía, y el propio Marn había muerto bajo el martillo de Tichy.

—Oh, sí, seguro que es la primavera —dijo ella, caminando muy lentamente, acercándose a él con gran cuidado.

Porque si se había hecho cargo con tanta rapidez de su hombre, y ahora estaba allí tendido indolentemente, observando a su hijo, ¿qué iba a ocurrir a continuación?

Tichy tendió una mano abierta hacia ella, y ella se sorprendió al tomarla y sentirla tan cálida. Luego siguió otra sorpresa, porque él tiró rápida y hábilmente de ella, y ella cayó cuan larga era sobre su cuerpo.

—Oh, no —dijo, medio asfixiada por su barba—. No, Tichy.

Porque los dientes de él la mordisqueaban, y ella no sabía, aprisionada por sus brazos y piernas, si iba a ser amada o comida o ambas cosas a la vez, ni por qué.

—Diablos, sí —dijo Tichy—. Después de todo, ¿por qué no?

Aquello era razonable. Le permitió que tuviera la mejor manta en su cabaña de madera, y cuando ella no encontraba nada con que aromatizar los guisos, él los comía de todos modos, y no le pegaba por ello.

Conteniendo desesperadamente el grito, esa sirena que los lanzaría a todos tras ella, entre sus apretados dientes, siguió corriendo y corriendo, el aliento quemando su irritada garganta.

Volvería junto a Tichy. No iba a morir. ¿Podía existir algo en el mundo que exigiera realmente su muerte, podía existir? Neely había tomado a la hija de Gancho, una muchacha de piel oscura y frente estrecha con un peculiar sentido de la justicia. «No está mal —pensó—. Muy bien por Neely. Debo estar de vuelta antes de que ella tenga el niño. ¿Qué otra puede ayudarla? No debe tener el primero sola; únicamente yo puedo ayudarla. Soy necesitada, de veras, son muy necesitada, indispensable. Ella estará sola, porque»:

Instantánea 4

Hacia el otoño, cuando ya ni siquiera las más suaves lluvias podían hacer crecer otro tallo de espárrago silvestre, Neely y Tichy tuvieron una pelea en la ladera norte del seco huerto. Tichy le dio a Neely un golpe con su martillo que derribó al joven y pareció haber acabado con él. Pero Neely se puso en pie una vez más, con los labios curvados mostrando sus oscuras encías, exhibiendo sus cinco dientes. Observando desde el techo de la cabana, ella vio a Neely alzarse de puntillas y partir en dos el cráneo de Tichy.

—¡Ése es mi hijo! —gritó a pleno pulmón.

Luego Neely trajo a casa a la chica de piel oscura, que gruñía cuando él le hacía el amor, y nunca se cansaba, y mantenía el suelo limpio. Era bueno tener a otra mujer en la cabaña, y especialmente una mujer que comprendía lo correcto y lo tradicional. Después de todo, ella era la hija de un jefe, y no debía ser echada a un lado.

—¡Te agarré! —aulló una mujer, casi cayendo sobre ella mien­tras huía por un talud.

Pateó a la mujer en el vientre y oyó el gemido de angustia mientras seguía corriendo.

—No, no me has agarrado —jadeó, no sólo a la gimiente mujer sino a todas ellas, a todo el mundo.

6Qué era lo que le hacía pensar que volvía junto a Tichy, que estaba muerto, cráneo incluido? Los nietos le darían la bienvenida. Eran buenos chicos, delgados y duros como la madera, parecidos a Neely. Se alegrarían de verla, y ella los acunaría, les prepararía cosas especiales para comer, vigilaría la olla para la chica de piel oscura mientras ella y Neely estaban de caza. Si alguna vez volvía el ciervo, les haría un asado. La sequía había sido tan mala durante todo el verano que habían acudido las serpientes. Primero las víbo­ras, con su olor a ajo en la estación del apareamiento, como gusanos amarronados entre las piedras del viejo mundo. Luego las cascabel, con su histérica advertencia que llegaba demasiado tarde. La carne envenenada era peor que nada de carne. De todos modos, una per­sona mordida por una serpiente era generalmente desmembrada an­tes de que el veneno tuviera oportunidad de extenderse.

Ahora, mientras corría, vio las señales características del hogar, que produjeron ecos en su mente. El paisaje empezó a hacerse alegremente familiar, porque ella había cazado alÚ, con Marn, y luego con Tichy. No iba a morir, no esta vez, no ahora; podría por supuesto continuar, porque era ella, única, plena, espléndida.

—¡Te tengo! —gritó alguien a su oído.

Ella sintió el golpe que la derribó, y cayó al suelo al lado de la carretera, sus músculos aún corriendo. Las instantáneas empezaron a parpadear en su mente; las estaciones del año, la gente que había conocido, sus hijos, sus hijas, ella misma por encima de todo, la única, «la única que soy yo en todo el mundo de las estrellas».

—No, no —gimió, mientras el hombre alzaba un hacha sobre su frente.

—Oh, sí, sí —dijo el hombre, sonriendo con placer. Tras él apareció el resto de la partida de caza. Estaba Neely con la chica de piel oscura y dos delgados niños.

—Neely—gritó—. Sálvame. Soy tu madre. Neely también sonrió, y dijo:

—Todos tenemos hambre.

El hacha descendió, haciendo pedazos sus instantáneas, que ca­yeron como copos de nieve al suelo, donde levantaron un poco de polvo que volvió a posarse lentamente. Los niños pequeños empe­zaron a disputarse los huesos de los pulgares.

* * *

Quizás haya escrito esta historia porque a veces ésa es la forma en que se me aparece el mundo, o quizá porque espero que cuando la generación de mi hija crezca no necesite ni desee correr para salvar su vida, o quizá porque en el siglo xvii Jeremy Taylor escri­bió: «... Cuando se le pregunte si dicha persona ha sido un buen hombre o no, el significado no será lo que él cree, o lo que espera, sino lo que ama». Amén.

Bitter sweet symphony-The Verve

Sinfonía Agridulce   (The Verve)

Porque esta vida es una sinfonía agridulce
Intenta hacer que los extremos se encuentren
Eres un esclavo del dinero y entonces mueres
Yo tomaré el único camino en el que siempre he estado
Tu conoces al que te lleva a los lugares
Donde todas las venas se encuentran, si

No cambio, puedo cambiar
Puedo cambiar, puedo cambiar
Pero estoy aquí en mi molde
Estoy aquí en mi molde
Pero soy un millón de diferentes personas
Desde un día al próximo
No puedo cambiar mi molde
No, no, no, no

Bien, yo nunca rezo
Pero esta noche estoy de rodillas, si
Necesito escuchar algunos sonidos
para agradecer el dolor en mi, si
Dejé brillar a la melodía, le permití
limpiar mi mente, Me siento libre ahora
Pero los caminos aéreos están limpios
y no hay nadie cantándome ahora

No cambio, puedo cambiar
Puedo cambiar, puedo cambiar
Pero estoy aquí en mi molde
Estoy aquí en mi molde
Pero soy un millón de diferentes personas
Desde un día al próximo
No puedo cambiar mi molde
No, no, no, no
No puedo cambiar
No puedo cambiar

Porque esta vida es una sinfonía agridulce
Intenta hacer que los extremos se encuentren
Intentas encontrar algo de dinero y entonces mueres
Yo tomaré el único camino en el que siempre he estado
Tu conoces al que te lleva a los lugares
Donde todas las venas se encuentran, si

Sabes que puedo cambiar, puedo cambiar
Puedo cambiar, puedo cambiar
Pero estoy aquí en mi molde
Estoy aquí en mi molde
Pero soy un millón de diferentes personas
Desde un día al próximo
No puedo cambiar mi molde
No, no, no, no

No puedo cambiar mi molde
No, no, no, no
No puedo cambiar
No puedo cambiar mi cuerpo
No, no, no

Yo tomaré el único camino en el que siempre he estado
Yo tomaré el único camino en el que siempre he estado
He estado
Siempre he estado
Siempre he estado
Siempre he estado
Siempre he estado
¿Has estado triste?
¿Alguna vez has estado triste?


sábado, 26 de enero de 2008

La muerte chiquita-Café Tacuba

Si es chiquita,me resisto y no me lleva.



viernes, 25 de enero de 2008